miércoles, 9 de marzo de 2011

EL ÚLTIMO TABU SEXUAL


Al estar en siglo XXI pertenecemos a un mundo en donde las relaciones sexuales se dan por cierta afinidad, química, atracción o deseo sexual, pero siempre cohibiéndonos de vínculos con personas que tengan algún parentesco con nosotros. El incesto es considerado como una falta contra la moral y el resultado de un deseo incontrolable y despiadado a los ojos de esta sociedad.
Talves es ahí en donde espesamos  a aplicar el llamado temor a Dios y comenzamos a descifrar lo que es inconcebible;  quizás en otra época el casarse con alguien de la misma familia era visto como algo normal, como una cuestión simplemente de interés, al conservar una riqueza o el patrimonio familiar, pero en donde quedaba lo que llamamos ¿dignidad? No debemos olvidar que el incesto hoy en día también es considerado un abuso contra la integridad moral, un abuso contra los principios y sobre todo contra la inocencia, es algo asombrosamente detestable, es faltar a las reglas que nos dicta la naturaleza.
Debemos tener en cuenta que una relación entre padre e hijo es una relación fraternal, de protección más no de abuso y de daño a los sentimientos y a ese afecto que se estaría vulnerando.  Muchas veces el hacer caso a unos instintos incontrolables puede costar el menosprecio de toda una sociedad que sin lugar a duda va a juzgar este acto como un bajo instinto que ya sea por curiosidad o experimentación está violando los buenos valores y costumbres que tanto caracterizan a una familia.



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